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Señora Gobernadora:

Son muchas las problemáticas que aquejan al Estado, pero coincide con el tenor de mi carta, el contexto que se está viviendo en estos días con el asunto del transporte público.

Para todos aquellos que tenemos la desgracia de ser usuarios del transporte, no es para nada desconocido el mal estado en el que se encuentran las unidades y que es un verdadero suplicio trasladarse de un lugar a otro más en esta época del año, donde las temperaturas van arriba de los 40 grados. Le comparto una malísima experiencia que viví el jueves 28 de junio y que fue el motivo principal por el cual pensé en dirigirle unas líneas a usted.

Yo normalmente salgo de mi trabajo a las 15:00hrs, reviso en la aplicación de celular “UNE” por dónde viene el siguiente autobús de la ruta 15 Fuentes-Modelo, que es la que abordo para ir por mi hija a la estancia infantil. En promedio, estoy por ella a las 15:45hrs, sino hay contratiempos, como el que voy a narrar. Pues bien, reviso en la aplicación y me doy cuenta que NO HAY NI UNA SOLA UNIDAD que viniera sobre la Avenida Healy, con dirección al centro y pues no tuve otra opción que comenzar a caminar a pleno rayo del sol para optar por otra alternativa, que en este caso era la ruta 19 Bachoco, en la parada Healy esquina con Naranjo. Diré en pocas palabras que tampoco venía ninguna unidad de esta ruta y al borde de la deshidratación y la desesperación por NO poder irme y llegar por mi hija, seguí caminando hasta la Yañez, para ver si podía llegar a un parabús de la unidad 3, de la cual hay muchas menos unidades que de otras rutas. Al darme cuenta que no iba a poder llegar a tiempo por mi pequeña, tuve que llamar a mi suegra, quien se tuvo que salir de su trabajo para ir por la niña. A últimas, me regresé de la Yañez y Healy a la esquina de la calle Naranjo, a donde después de 40 minutos de que salí de mi trabajo, al fin pasó una unidad de la ruta 19 (la 15 jamás pasó). Este drama personal, desgraciadamente no es la primera ni será la última vez que lo viva y así como a mí, miles de hermosillenses y de sonorenses en todo el estado lo vivimos.

Al reflexionar de esta mala experiencia, y de todas las veces que no he podido llegar a tiempo a tantos lugares porque simplemente no pasan unidades o porque a veces es IMPOSIBLE subirse a una, ya que pasan muy llenas, con la gente prácticamente colgada de las puertas, me sentí HARTA, FRUSTRADA de quedarme callada y de no alzar mi voz para decir que las ciudadanas y ciudadanos de este Estado MERECEMOS servicios de calidad y a bajo costo. Cuando vivía todo este drama, me daban ganas de retarla a usted a que UN DÍA tratara de llegar a todos los lugares a los que tiene que acudir llegando en transporte público, y sucedió que usted se subió a una unidad y por lo que se aprecia en el video, fue una que no venía tan llena, pero por general las unidades de rutas como la 17 Choyal, la 4 por mencionar algunas, todo el tiempo pasan desbordadas tanto de norte a sur como de sur a norte, es decir, en toda dirección que vayan. Ya ni hablemos de la refrigeración, ya que de 4 autobuses que yo debo tomar cada día para ir a dejar a mi hija a la estancia infantil, a trabajar,  y de regreso a casa, si uno trae refrigeración, es todo un logro, el cual se desmerita cuando de plano no alcanza a enfriar dado que viene muchísima gente.

Señora Gobernadora, no puede ser que la historia del transporte se repita una vez más. Han autorizado que la tarifa quede en $9.00 y que si no trae refrigeración, se queda igual en $7.00, que fue exacto lo que pasó cuando subió de $5.00 a $7.00. A la larga, todas las unidades por igual terminarán cobrando los nueve pesos y el servicio no va a mejorar. Podrá usted decirme que para ello está el Consejo Ciudadano de Transporte, que para mi gusto no ha hecho para nada un buen papel. Desconozco si dicho consejo cuenta con un recurso para operar y de cuánto sea el monto, pero considero que ese recurso mejor debería emplearse en mejorar el servicio del transporte. En el mismo rubro, viene a mi mente lo de las dichosas paradas de autobús que salieron muy caras y pregunto el Consejo ¿a dónde estaba? ¿avaló ese gasto? (y digo gasto, porque inversión no son, no son nada funcionales, no protejen del sol y para lo único que sirven es para recordarnos que se mal gasta el dinero del pueblo!!!).

Yo estoy indignada, y harta de estas situaciones, de que exista una figura que se supone representa a la Ciudadanía y que aun así se malgaste el erario público, además que aprueben incrementos al coste de los servicios (como el transporte público) sin tomar en consideración a las familias que usamos los servicios y de lo bajo que son nuestros salarios. Si ese tal Consejo no rinde frutos más que para generar controversia, ya que leí que algunos miembros señalan que NO VOTARON A FAVOR DEL INCREMENTO, entonces que se vayan!!!

 Usted llegó al Gobierno con el lema “Otro Sonora, YA!”  si mal no recuerdo. Tengo la convicción de que es posible cambiar todo lo que no está bien, pero falta mucha, muchísima voluntad política, sentido social y compromiso con quienes votaron por usted y por quienes no, es decir, con la ciudadanía. Todos sabemos que los salarios son muy bajos, que muchas personas deben sobrevivir con uno o dos salarios mínimos y que los servicios son caros. La reto a usted a que haga la diferencia, que se comprometa con los que menos tienen y que no pase a la historia como sus antecesores con muchísima más pena que gloria.

Atentamente,

Karina Pozos Cajica

Maestra en Sociología, madre de familia y usuaria habitual del transporte público.

 

 

TARIFA JUSTA, TRANSPORTE DIGNO.