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Las fiestas navideñas y de año nuevo, se han convertido en mucho más que una festividad. Las navidades de ahora ya no son las de antes, diciembre significa regalos y muchas compras, luces, comidas abundantes, fiestas por doquier, viajes, y MUCHAS copas sin parar... en pocas palabras, consumismo,  y es la excusa perfecta para que las corporaciones, organizaciones, pequeñas, medianas y grandes empresas incrementen sus ingresos a través de las ventas.

Es verdad que las fiestas decembrinas son  muy esperadas por niños, jóvenes, adultos y mayores, ya que representan la unión familiar en la mayoría de los casos, donde muchos parientes o amigos se vuelven a encontrar, reunir  o juntar después de una larga ausencia.

Es por eso, que la navidad es una de las épocas del año en las que más consumo hay, y las empresas lo saben. Por ello destinan un gran esfuerzo para lanzar campañas específicas llenas de nieve, estrellas fugaces y Papás Noel, para que la gente (Favorecida con un ingreso)  gaste su aguinaldo, su sueldo y sus  ahorros que lograron obtener con mucho sacrificio, pero también existe una cantidad importante de gente (No tan favorecida o desempleada) que lleva  sus prendas (Electrodomésticos, joyería herramientas, ETC.) a empeñar para sortear los gastos de las fiestas navideñas.

La Navidad sigue siendo la fiesta anual de la familia por excelencia, porque reúne a varias generaciones, pero después de varios gastos excesivos o mal planificados (No hablo de toda la sociedad) entramos a estrenar año (Por cierto,  les mando los  mejores deseos este 2018 a todas y todos ustedes que leen está columna “KNOCKOUT”) donde las fiestas quedaron atrás, ingresando a un período de incertidumbre donde de pronto uno siente que le esperan momentos muy complicados a nuestro bolsillo.

Y es que llegando enero, vienen los clásicos pagos de impuestos como el predial,  hasta los ya famosos gasolinazos a los que ya nos tienen acostumbrados el Gobierno Federal. (y como pueblo no hacemos nada, dejamos que nos ching…)

También hay que decirlo, mucha gente termina el año sobre endeudada, pues en muchos lugares se ofrecen promociones a meses sin intereses o con pagos diferidos a meses futuros, lo que compromete recursos de las familias y mantiene la contención del gasto, pues todo se va en la manutención básica y el pago de deudas.

No quiero desanimarlos, pero hablando de los pagos y aumentos, la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (AMEGAS) estimó que este 2018 tanto las gasolinas como el diésel sufrirán un aumento promedio de 6.9%.

El alza se deberá principalmente a dos factores: la actualización de las cuotas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y la inflación proyectada para este año. Estos acontecimientos harán que la Magna tenga un aumento de 0.37 centavos mientras que la Premium y el diésel subirá 0.32 y 0.39 centavos respectivamente.

Según la firma Resuelve tu Deuda, la “cuesta de enero” inquieta al 30% de los mexicanos. Ya que después de los fuertes gastos del fin de año, tres de cada 10 mexicanos se muestran preocupados por sus finanzas.

En una encuesta realizada por la reparadora de créditos, 40% de los mexicanos estimó un desembolso mayor en sus compras de Navidad y Año Nuevo. Y si a esto le anexamos los varios retos a enfrentar este 2018 como la renegociación del Tratado del Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), el impacto de la reforma fiscal aprobada en estados unidos, nuestros políticos corruptos y el proceso de las elecciones federales seguramente la “cuesta de enero” se extenderá por varios meses más, aumentando las  complicaciones y creciendo la incertidumbre de la sociedad.

Ahora cabe preguntarse si tenemos un  arranque con pie izquierdo que es lo más seguro con nuestros actuales gobiernos corruptos será la constante durante todo 2018. La respuesta no es muy alentadora, porque muchas de las preocupaciones que venían del año pasado se han acentuado. El mundo comenzó con mucha turbulencia y México no es inmune a esas tormentas externas ya bastante tenemos con la interior.

Pero vale más pararla aquí (La columna) para no vernos tan negativos.

Por el momento nos despedimos, primero Dios y le mandó un saludo a mi madre, fiel lectora de esta columna.

Marco Antonio Romero Juvera                                                             

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Twitter: @TonyRomeroAAA